Elecciones y fútbol… más que abstención es Rusia 2018

Fútbol, fútbol, fútbol. En pocas semanas empieza la magia del fútbol, esa magia que nos embriaga a todos los colombianos desde los más apáticos al deporte hasta los más apasionados. Imposible abstraerse del evento más importante del planeta. Esa magia que nos hace soñar como si cada gol de Falcao o James aliviara algo de la inequidad, la injusticia, la pobreza, el desempleo. Así que las elecciones presidenciales tendrán un gran competidor que es el mundial de fútbol Rusia 2018. La decisión será votar o ver fútbol. Pero más que abstención es fútbol.

Viviremos un mes de fútbol, de discusiones por si fue o no penal, si se robaron un partido. La única corrupción que nos afectará será si un árbitro anula un gol válido, o pita una falta injusta. El único presupuesto que nos interesará será el de la polla. No habrá concursos ni novelas que logren desplazar la repetición de un partido o la presentación de los goles de la jornada.

Si; el fútbol será como una anestesia y así medio donados tendremos que elegir al próximo presidente. Entusiasmo poco. La segunda vuelta coincide con una fecha clave del mundial. Domingo 17 de junio, día de descanso para tirarse en el sofá o quedarse en cama a ver fútbol, a disfrutarlo sin angustia laboral. Con seguridad en tanto pocos estarán concentrados en esa segunda vuelta presidencial, la mayoría de los colombianos estarán frente al televisor madrugados para ver Costa Rica contra Serbia, interesante encuentro pues son nuestros hermanos ticos, luego muchos aplazarán salir a votar hasta el final del encuentro de Alemania contra México, partidazo. Apenas dará tiempo para almorzar y bañarse porque luego vendrá Brasil contra Suiza. Imperdible. Así que el presidente lo elegirá una minoría que de futbol poco.

No significa que no haya interés por la política ni por el futuro del país pero no podemos negar que se vive una apatía frente a la elección presidencial. La pregunta es fatídica: ¿Por quién votarás? La respuesta, patética: No sé. Cada persona que uno encuentra tiene dudas, tiene preocupación porque en cada candidato ve amenazas. No se trata de izquierdas y derechas. Se trata de miedo. Miedo que las campañas nos han metido. Por donde se analice nos va a ir mal. Con cualquiera perderemos todos porque más allá de la argumentación, de la exposición de ideas y programas, del análisis de filosofías hoy tenemos miedos. Que si vamos a terminar nuevamente en medio de una guerra con un conflicto más agudo que el anterior, que si van a expropiar las casas de los ricos para dársela a los más pobres, que si se va a impulsar nuevamente un modelo un tanto feudal con terratenientes en el campo, que nos llenaremos de impuestos hasta más no poder. El miedo será el gran motivador que nos defina por quién votar.

Y por eso más allá de la pereza, por encima de Brasil y Alemania, los colombianos tendremos que levantarnos y acudir masivamente a las urnas. Entre tiempo y tiempo, entre partido y partido, debemos votar porque lo que se juega el país es más que un campeonato de fútbol. Elegir el próximo Presidente de la República no es un tema de partidos políticos, ni de candidatos de izquierda o derecha, ni de Santos o Uribe, se trata de la estabilidad y la viabilidad del país. Es innegable que hoy tenemos una Colombia diferente a la de hace 8 años. Nos guste o no el país que hoy debe elegir presidente debe entender que lo que se juega es cómo quiere construir sus próximos 20 años. Al marcar la X al momento de votar debemos cerrar los ojos e imaginarnos cómo es el país que quiero vivir, cómo me imagino la Colombia que nos merecemos, cómo visualizo una sociedad más justa, equitativa, no corrupta, que progresa con el esfuerzo colectivo, donde pagar impuesto sea un honor y un orgullo, donde todos tengamos oportunidades y las podamos aprovechar, donde el trabajo sea el único que nos provea de los recursos para vivir como queremos. Un país que pueda sentarse frente al televisor a disfrutar un mundial de fútbol porque su conciencia está tranquila y todos trabajamos para el bienestar colectivo y todos defendemos ese bienestar colectivo por encima de todo y de todos. No permitimos la corrupción, ni la violación de los derechos humanos, no aplaudimos a los vivos… al elegir presidente debemos pensar en ello y no en qué puedo obtener hoy… pensemos en el país que todos construiremos.

Fuente: eltiempo.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *