Faustino Asprilla en entrevista con Enganche

El ex futbolista colombiano charló con Enganche y contó cómo es su vida después de la pelota: la ganadería y la venta de condones son los negocios que mantienen ocupado al verdugo que tuvo la Argentina aquella fatídica noche de 1993 en el Monumental.

“Métele un golazo a tu pareja al mejor estilo del…”. Así, con ese pequeño y delicado detalle, se presenta la cuenta de Twitter Condones El Tino. Sin rodeos, sin eufemismos, con una claridad… Del otro lado de la línea también el mensaje está ajustado a ese perfil. “Me pareció una buena idea cuando me lo propuso un amigo”. Y desde allí la farmacéutica colombiana CS-Pharma comenzó a producir un producto que no es un negocio tradicional para el mundo del fútbol. Sin embargo, para él las cosas son más simples. Tanto que sus preocupaciones de los últimos meses estuvieron vinculadas al robo de “Lagrimón”, una mascota poco común. Pero en el universo Faustino Asprilla todo puede ser. “Me robaron a mi toro, el consentido de mi finca San Tino, en Tuluá”, le cuenta a Enganche.

No tiene demasiados problemas de hablar de cualquier tema. Su mundo fue durante 16 años el fútbol. Atlético Nacional, Parma, Newcastle, Palmeiras, Universidad de Chile, Estudiantes de La Plata… Referencia del seleccionado de Colombia y protagonista de la histórica goleada 5-0 sobre la Argentina en el Monumental en 1993. “Tengo un gran recuerdo de mi paso por Estudiantes, aunque fue corto. Tengo un recuerdo hermoso de Juan Sebastián Verón”, cuenta Asprilla. Ese pasado es algo que repasa con alegría, aunque su motivación está ahora más vinculada a la vida que lleva como empresario ganadero y de los condones.

Su problema con Lagrimón lo tuvo mal: “Fue muy duro incluso ver jugar a Atlético Nacional sin la compañía de mi consentido”. Hace más de 10 años que llegó este toro a la vida de Tino Asprilla y desde entonces se convirtió en su fiel compañero. Ofreció en redes sociales una gran recompensa y terminó agradeciendo públicamente a la policía de Colombia cuando recuperaron a su toro en febrero de este año. “Todo el mundo tiene su mascota, que perros, gatos o pájaros. La realidad es que Lagrimón es el niño de la casa y cada vez que me levanto doy un paseo junto con él. Cada vez que hago un vivo en Instagram, Lagrimón aparece cerca”.

Tino y Lagrimón, el toro consentido del colombiano

Su acento encanta y la cadencia de su relato es una marca registrada. El hombre sabe cómo ponerle sabor a la vida y se muestra siempre tal cual es: “Llevar adelante el proyecto de los condones comenzó con chistes en diversas cenas. Me decían que los condones me quedaban como pasamontañas y todas esas cosas. Hasta que me consultaron si me gustaba la idea de tener una marca de preservativos y me pareció interesante la idea. Soy la imagen de la marca y tengo una parte de la sociedad. Se fabrican en China y se comercializan en Colombia”.

No se detiene, habla de una idea que lo divierte y le genera un buen negocio: “Son condones para todos. Hay de sabor a fresas y chocolates. Y para los que bromean porque están hechos en China y dicen que allá son más pequeños, les digo que se queden tranquilos porque yo presté el molde… Nadie se haga problemas por eso”. La frase salió y por un segundo se apoderó el silencio hasta que estalló en una carcajada. La primera partida de condones que hizo traer Asprilla desde China fue de 1.000.000 de unidades, a modo de prueba, para saber si a los colombianos les iba a gustar la propuesta. Desde hace dos años que su negocio sigue adelante.

La leyenda cuenta que el mote de sex symbol de Tino Asprilla comenzó allá lejos en 1993, cuando Colombia disputó un partido ante Chile. La imagen que capturó Liliana Toro Adelsohn, la única reportera gráfica que estaba en El Campín, causó sensación. Necesitaba Liliana hacer la tapa para Deporte Gráfico y utilizó una cámara Nikon con una lente 135mmf/2.8. La historia es que disparó tres fotos que sabía que le iban a servir, aunque nunca imaginó que había capturado el momento exacto en el que el miembro de Tino Asprilla se vio por unos segundos por debajo de su pantalón corto. Desde allí quedó el mito sexual del colombiano que, incluso, lo llevó a salir desnudo en algunas revistas. “Los Tino son de buenísima calidad. Los recomiendo y pronto voy a mandar algunos para la Argentina”.

Se pone serio cuando habla del tema de su empresa. Pero en especial cuando hace referencias acerca de por qué le pareció interesante llevar adelante este proyecto. “Entiendo que los jóvenes tienen que ser cuidadosos en su relaciones. Las enfermedades de transmisión sexual son muchas y también la utilización del condón permite no cometer errores en momentos de alta atracción con tu pareja”. Pero su humor está ahí, no puede evitarlo. Es más fuerte que él, se nota. Cuenta que recuerda el día que presentó Condones Tino y que allí hasta se animó a bromear acerca del entrenador argentino José Pekerman, que fue el seleccionador de Colombia hasta 2018. Es más, reconoce que recuerda exactamente qué dijo aquel día: “Pekerman me llamó y me comentó que los va a utilizar, se los va a poner en la cabeza cuando juegue un partido en Barranquilla y llueva”. Nuevamente se ríe con fuerza y es imposible que no se contagie esa alegría cafetera.

No es la primera vez que Tino se viste de empresario. Cuando jugó en Parma, le propusieron poner una fábrica de neumáticos que tuvo por varios años en Colombia y después sus inversiones estuvieron en el mundo de las tiendas deportivas Faustino Asprilla Sports. Ninguno de esos emprendimientos siguen adelante. Su principal fuerte está en el cultivo de la caña de azúcar y en la ganadería. Claro, además de los condones. “Regalamos muchos en zonas en las que la gente no los puede comprar. El trabajo de prevención para nosotros es muy importante. Se arman charlas también y en algunas pude participar”.

Cuenta anécdotas, se siente bien porque tiene a su lado a su fiel amigo Lagrimón. “La verdad que amo vivir en Tuluá. Cuando jugué en Parma y en Newcastle la pasé genial porque son ciudades parecidas a Tuluá, con pocos habitantes. Cuando estuve en San Pablo y en Ciudad de México fue todo más estresante. Yo siempre pongo por delante estar en el campo, ahí no hay tránsito que te dañe”.

Dice Tino que aprendió de su etapa en Atlético Nacional a manejar el dinero. Veía a Alexis García, Andrés Escobar, Chonto Herrera (Luis Fernando), entre otros, que cuando tenían unos pesos en las manos los invertían en comprar departamentos o en distintos negocios. Además, que ellos le enseñaron desde muy chico que el fútbol era una carrera corta y que debía saber ahorrar y no malgastar la plata para poder vivir bien después del retiro.

Alejado del ruido, tranquilo y pausado, pero con una alegría que resulta fascinante. Tino Asprilla es una facilitador de sonrisas, lo hacía cuando tenía una pelota en los pies o cuando dejaba rivales desparramados por su potencia; hoy su talento está en otro lado, en tomarse la vida con calma y en disfrutar: “Recomiendo la discoteca Yambu, en Tuluá. Se pone rico y uno encuentra seguro con quién pasarla bien”. Si Tino lo dice…

enganche.com.ar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *